Me desperté con las gotas de luz
callendo sobre mis ojos, oía dulcemente el color de un lunes suave y cálido.
Abrí los ojos,
pestañeé un par de veces para secar las
lágrimas del primer bostezo.
Anoche había ocultado el llanto en mis sueños, donde nadie lo pudiera ver.
Un nuevo día me esperaba; me estiré como si quisiera tocar el cielo con las ramas de mis brazos.
Sonreí. Aún no me preocupaba nada, no pensaba en nada. Esa hermosa sensación de estar viva.
Puse un pie tras otro sobre la superficie de mi hogar , dejando atrás un mundo de sueños.
Preguntas igual a preocupaciones.
Buenos días realidad.